China dice NO a los rumores (China Says No to Rumors)

CGTN en Español | 作者: Zhang Jieyuu | 时间: 2020-03-02 | 责编: Wang Jiapei
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La enfermedad infecciosa provocada por el nuevo coronavirus ha presentado un serio desafío en el ámbito de la seguridad no convencional tanto para China como para el resto del mundo. Desde su erupción en territorio chino a finales de 2019, el COVID-19 ha ocupado un lugar preponderante en la agenda de las altas esferas del gobierno y ha conllevado a la implementación de disposiciones rigurosas a nivel local y nacional. Gracias a esta estrategia escalonada, la situación general ha mejorado ostensiblemente. Las buenas noticias –en medio de una coyuntura todavía delicada– han comenzado a sucederse. Fuera de la provincia de Hubei, cuya capital Wuhan ha sido reconocida como epicentro del brote epidémico y, consecuentemente, sufrido las mayores afectaciones, los casos confirmados se han reducido de manera progresiva durante trece días, al tiempo que otras autoridades provinciales no han reportado la aparición de nuevos pacientes. Científicos, doctores y la mayoría de los involucrados en esta campaña para erradicar el COVID-19 coinciden en que la etapa más dura ya se ha rebasado.

 

En este momento difícil para un país enfrascado en controlar la epidemia, la comunidad internacional ha extendido su mano solidaria. Muchas naciones han expresado sus condolencias a China pero, sobre todo, han dejado clara su voluntad de superar esta situación adversa junto a China proporcionando asistencia material y técnica. Fuentes cercanas al gobierno chino aseguran que el presidente Xi Jinping ya ha sostenido productivas conversaciones con dirigentes de varios países. Aparte de expresarles sus más sinceros agradecimientos en nombre del pueblo chino, el mandatario les ha transmitido un mensaje que es prueba inequívoca de la fortaleza y determinación de sus compatriotas: China cuenta con la confianza y la capacidad para ganar esta dura batalla contra el virus. La preocupación de su administración, sin embargo, no se centra únicamente en la salud y la seguridad del pueblo chino, sino también en la salud y la seguridad mundial, en el bienestar de toda la humanidad. Aún en las más difíciles circunstancias, China se esfuerza por promover la amistad y cooperación con todos los pueblos, y reafirma su aspiración de construir una comunidad de destino común para la humanidad.

 

Como bien reza un viejo refrán chino, "El que tiene moral nunca está solo; la justicia acompaña siempre al hombre en su corazón". China agradece las numerosas voces que se han alzado en la comunidad internacional para expresar solidaridad y apoyo, para elogiar los ingentes esfuerzos de su gobierno que han conducido a resultados irrefutables. Sin embargo, en medio de la fase más crítica en pos de la erradicación de esta enfermedad respiratoria, también han surgido rumores de los que algunos medios de comunicación inexplicablemente se han hecho eco, contribuyendo a una desinformación y difamación deliberadas. Estos llamados profesionales del periodismo han dado la espalda a su compromiso con la verdad y presentado irresponsablemente informes distorsionados, e incluso han publicado comentarios racistas. No se trata sólo de un ataque contra China, sino de una violación de los más básicos valores humanos. El gobierno chino ha dado respuesta al brote epidémico apoyándose en las ventajas de un sistema nacional que le ha permitido movilizar a toda la sociedad para prevenirlo y controlarlo. Pero siempre habrá lecturas aberradas de este mancomunado esfuerzo, gentes que con marcado cinismo apuntarán a la dirección que convenga a sus malintencionadas agendas para atacar al Partido Comunista de China y al sistema político del país. La idea de estos oportunistas de la información no es nueva: presentar falsos antagonismos entre el gobierno chino y su pueblo, obviando por completo una inquebrantable unidad entre el partido y la población que ha propiciado que paulatinamente se alcancen avances palpables. Los ejemplos de esta campaña criminal son muchos, pero aún peores son los casos de maltrato y actitudes discriminatorias hacia personas de origen chino e, incluso, hacia otros ciudadanos asiáticos por completa ignorancia. Estos hechos, indudablemente, han herido los sentimientos del pueblo chino, aunque en ninguna medida serán causantes de desunión o interferirán en una empresa que todos han hecho suya por igual bajo el liderazgo del gobierno chino.

 

El nuevo coronavirus, vale reiterarlo, no es solo un reto para la sociedad china, sino también una amenaza al bienestar de todos los habitantes del planeta. Para encarar con éxito esta exigente crisis sanitaria, lo último que se debería hacer es crear discrepancias y difundir rumores. El racismo, la xenofobia y cualquier manifestación de discriminación, en comparación con el COVID-19, son virus que precisan de una cura mucho más urgente, como lo ha indicado el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez. Para materializar el ideal de edificar una comunidad de destino común, la humanidad toda debe mantenerse unida contra viento y marea. Como lo hemos mencionado antes, el apoyo recíproco que se brinden los seres humanos, conviviendo como hermanos en una misma aldea global, es, más que una utopía, un compromiso moral; en contraste, la arrogancia de algunos abanderados de la intolerancia, el egoísmo y los prejuicios es una lacra que debe erradicarse.

 

Con la implementación de la política de Reforma y Apertura, China, por primera vez en su milenaria historia, fue capaz de avanzar a pasos agigantados en la eliminación de siglos de pobreza y empezó a abrazar una nueva era. Los progresos concretados desde entonces han colocado al gigante asiático como la segunda economía mundial, una nación que cada vez desempeña un rol más dinámico en el escenario internacional. Los éxitos de China han merecido elogios y admiración, pero también han generado envidia y hostilidad. La teoría del Choque de civilizaciones o la llamada Trampa de Tucídides se han convertido en argumentos regularmente esgrimidos por algunos medios occidentales para señalar de manera absurda el peligro que suponen los logros de China. La arrogancia y los prejuicios no les han permitido cubrir una cronología de hechos ampliamente difundidos por medios realmente comprometidos con la información: China pudo distinguir el agente biológico patógeno en tiempo récord; compartió la serie de genes del nuevo virus con la OMS y autoridades sanitarias de otros países; informó de manera rápida y transparente sobre los nuevos progresos, y puso en práctica las disposiciones preventivas más abarcadoras y demandantes que podían implementarse. La celeridad y resolución de China han contribuido a evitar que el virus se propague por todo el mundo y, a la postre, habrán sido clave en la victoria final de toda la humanidad contra este brote epidémico.

 

A modo de conclusión, China está agradecida por el apoyo de la comunidad internacional y acepta con humildad las críticas y sugerencias que contribuyan a soluciones más efectivas. China dice SÍ a la solidaridad y a la cooperación entre gobiernos para erradicar una crisis sanitaria que no conoce de banderas, fronteras, razas, ideologías o credos religiosos; a la propagación de rumores que alimentan desdén e ignorancia, siempre dirá el más enérgico NO.





Source: CGTN en Español, February 26, 2020.

https://espanol.cgtn.com/n/2020-02-26/DDDAIA/china-dice-no-a-los-rumores/index.html

 

 


Zhang Jieyu is a research assistant of Department of Latin American and Caribbean Studies, China Institute of International Studies.




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